viernes, 2 de julio de 2010

Continuidad de los parques

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

¿Qué relación crees que hay entre el hombre que lee la novela y los amantes de la cabaña? ¿Puedes descubrir el cuento dentro del cuento? ¿Qué nos insinúa el autor al final del cuento? En varios cuentos de Cortázar podemos distinguir algunos factores comunes. Los principales son: la coexistencia de dos realidades distantes ya sea por causas cronológicas, geográficas, etc.; y la convergencia mágica de esas dos realidades en un punto determinado. En el caso de “Continuidad...” ¿en qué momento crees que esas dos realidades se fusionan?, ¿que actúa como frontera entre las dos realidades y le da significado al título del cuento? Esto representa una ruptura de lo racional, un atentado a lo que consideramos a través de la lógica como la Realidad. Una vez más, Cortázar juega con las leyes que rigen nuestro mundo para decirnos que nada es absoluto ni definitivo.

Si quieres escuchar el cuento leído por el propio Julio Cortázar, puedes hacerlo aquí

7 comentarios:

  1. Al principio del cuento, parece que no hay ninguna relación entre el hombre que lee la novela y los amantes de la cabaña del monte. Pero, por el fin del cuento, ¡el autor nos insinúa que el hombre que está leyendo será asesinado por el amante del cuento! (declaración: Analía me ayudó alcanzar esta conclusión). El cuento dentro del cuento es así: mientras leyendo la novela, el lector (el hombre), de una manera mágica y sin intentar, establece una conexión entre su mundo y el mundo de la novela. Y lo que pasa es que la mujer en el cuento es su esposa. Los amantes del cuento hacen planes para asesinar al esposo de la mujer. Entonces, después de separarse, el amante de la novela busca el esposo – y en el mundo verdadero, ¡entra en la casa del lector, puñal en mano! Al fin del cuento, le ve al hombre leyendo la novela en su sillón, quien no sospecha nada, como no.
    Creo que las dos realidades conjuntan en el momento cuando dice “dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte.” La frontera entre los dos mundos es el espacio fuera de su estudio, que consiste de robles moviéndose en el viento, y corresponde con los robles fuera de la cabaña de los amantes. Esto explicaría el título del cuento.
    Ahora que comprendo lo que pasa en el cuento, creo que es un cuento muy interesante. He leído un cuento de Stephen King que me parece un poco semejante, que se llama “The Road Virus Heads North”. Ese cuento trata una pintura ominosa que un hombre compra, que muestra una figura amenaza. Eventualmente, la pintura le da miedo y decide abandonarla y huir, pero ya es demasiado tarde. La figura de la pintura lo sigue y eventualmente lo asesina. Los dos cuentos tienen en común el conjunto de dos realidades, una de nuestra realidad y otra del arte (una novela o una pintura).

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  2. A primer vista, no hay ninguna relación entre el hombre que lee la novela y los amantes de la cabaña. Pero en el fin del cuento, suena como si el amante quisiera matar al hombre en el terciopelo del alto respaldo. Hay tres realidades: la de los amantes, la del hombre que lee la novela y la nuestra que leemos el cuento. Al final del cuento, el autor nos insinúa que el poder de la imaginación es tan fuerte que puede eliminar las fronteras de la realidad y de la imaginación. Es claro que hay una convergencia mágica de esas dos realidades en un punto determinado. Pero estoy convencida de que hay más de dos realidades, si no la nuestra también. La transición en el cuento representa una ruptura de lo racional, pero la imaginación no es racional y no tiene que seguir las leyes de la razón. Cortázar juega con nuestras propias percepciones cuando leemos porque el lector también olvida donde se siente y que pasa a su lado cuando lee. Este cuento es, para mí, un testimonio del poder de la lectura y del rollo que desempeña el lector, además del escritor.

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  4. El hombre es el esposo de la muer del cuento. Pero unicamente al final del cuento que pudiera saberlo. Existe una relacion entre el hombre leyando y los amantes. Todo es possible con la imaginacion, como la existencia del cuento dentro el cuento.
    Cuando sentio que su cabeza descansaba comodamente en el terciopelo y al mismo tiempo cuando empezo a oir el viento en los arboles, fui en este momento que las dos realidades se fusionan. El lector (el) se perdio en la brume, porque los besos, la pasio y tambien las emociones eran muy fuerte. Creo que por primero intento olvidar el amante de su esposa y despues intento matarlo. Al final, regreso a la lectura. La ultima realidad, la tercera, es que el amanto fui mas rapido para cometer el asesino. Hay 3 realidades: un hombre leyando, un hombre que se cambie en un protagonista y un protagonista (el amante) que se cambie en una persona (asesino). El escritor tiene el poder de jugar con nuestras percepciones.Es probable que habra une tragedia: el asesinato del lector, el marido. Por descubrir cuando las dos realidades se encontran, la palabra clave es: robles. El viento que hace se moder los robles hace "la transportacion" de las dos realidades.

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  5. Sobre el nivel lo más simple, el hombre que lee la novela es el marido de la mujer de la pareja que vemos en la cabaña. Pero el hombre lee la novela de su propria vida, entonces, los amantes son también personajes en su novela, no solamente en su vida. No hay un cuento dentro del cuento; es más complicado que este: hay dos cuentos, y cada cuento es dentro del otro. El hombre lee un libro sobre dos amantes que tienen el plano de matar alguien. Al fin, nosotros (también leyendo) descubrimos que la persona que va a ser matado es lo que lee el cuento. Lo que va a ser la victima es en la misma habitación y el mismo sillón que el lector. Significa esta que nosotros, también lectores, vamos a ser matados también?! Quizás, hay otro cuento que no vemos porque somos dentro lo, y dentro lo que hay los dos cuentos que leemos! Y así, sin fin.

    Quizás, es lo que el autor insinúa al final del cuento, que este situación de un cuento dentro un cuento se repite sin fin, y que nosotros somos implicados también, sin saberlo. Insinúa también, que cada vida es un cuento, y que viviendo, leemos el libro de nuestra vida.

    Al principio, creía que las dos realidades se fusionaron al fin, cuando vemos por la segunda vez el sillón de terciopelo verde y la cabeza del hombre leyendo una novela. Pero ahora, leyendo el cuento por la tercera vez, yo veo que las dos realidades se cruzan al principio: “…a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones…” Y también: “la ilusión novelesca” significa dos cosas: la ilusión de una novela y la ilusión de lo que es un libro y no una vida, su vida. Y también, cuando el cuento se llama “lo que lo rodeaba…” y cuando se dice, “…ir se hacia las imágines que adquirían color y movimiento, fue testigo…” Este significa que las imágines se hacen viviendo, y si el es testigo, este significa que es ya en el cuento.

    En el título, “Continuidad de los parques” significa no solamente la casa y la finca, pero el cuento. Todos los elementos son la continuidad de cada otro.

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  6. El hombre que lee la novela esta el marido de la mujer del cuento. Parece que la meta del autor es de creer como una esquina para ver el futuro, o como una premoción o aun, dos mundos paralelós en que la persona que lee la novela es el enlace entre ellos. Al final del cuento, el autor insinúa que el amante del cuento tenga el propósito de matar al marido de la mujer, es decir, el mismo que lee el cuento.

    En cuanto a a la frase que indica que las dos realidades se convergen, parece que seria: "allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles". Después de esta frase, elle autor describe como el hombre esta absorbiendo por el cuento, en imaginando las escenas y las movimientos de las personajes. Entonces, sería posible que esta frase sea la razon por el titulo.

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  7. Ser honesto, cuando leí el cuento por primera vez, no entendí exactamente lo que pasó. Pero cuando leí los comentarios empezé a entenderlo mejor. Luego lo leí mientras escuchándolo en la voz del autor. Estoy completamente de acuerdo con los comentarios de Helene y Laura cuando dicen que no es sólo un cuento de dos historias fusionadas sino que tres o más. Y cuando uno no sólo lee el cuento sino lo escucha también, lo parece aún más poderoso. Nosotros, como lectores, son parte de la misma historia.

    Mis compañeros de clase ya han contestado las primeras tres preguntas que tú has planteado, Analía. Sin embargo, pensando en las dos siguentes (en qué momento...? y qué actúa como frontera...?) creo que el lector (él del cuento o quizás yo mísmo) puede determinar el momento en que las dos realidades se fusionan. Este determinación depende del humor del lector, de su disposición, de su ambiente por ejemplo su silla, el tiempo del día o noche y la sala en que está leyendo. Es decir, la profundidad y el impacto del cuento depende del nivel de fe y creencia en lo mismo.

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